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Actualizado a   13/09/2015

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Cuadro de texto:      Pero lo verdaderamente admirable de este hombre, era su sentido futurista, pues su casa era un verdadero “centro comercial”, producía “arvejas” (alubias rojas), leche y “chonucus” (cerdos). Su hija, en una de las esquinas, tenia la “Tienda de Luisa” que vendía de todo (menos tabaco pues el estanco lo tenia Abedul) pero sobre todo su “agencia de viajes”, con una “flota” de hasta tres autobuses que cubría, las ferias, fiestas y mercados de la región y era el origen de su apodo.
   Yo he llegado a conocerle dos: El “Talguillo”, emulo del Talgo (Velocidad?), un “Studebaker” al que su yerno Emilio desmontaba el motor , pieza a pieza, todos los meses y las limpiaba, a fondo, con petróleo.
    El otro, el “Cabritero” era un chasis Citroën con carrocería de madera hecha in situ. Dicen las malas lenguas que habiendo oído que los rayos respetaban el interior de los coches, metía a su familia dentro del autobús de madera, cuando había tormenta. Pura tecnología de vanguardia.
     Tenia la facilidad de poder desmontar algunos asientos del interior, y colocarlos en el techo, lo que permitía transportar, bajo la mirada atenta de sus amos, cerdos, ovejas, cabras (tal vez de aquí le viene el nombre) e incluso alguna “novilla” joven cuando acudía a las ferias. Después se barría y quedaba “como nuevo”
      Los días que hacia buen tiempo, también trasladaba “veraneantes” desde Ramales hasta la playa de Laredo. Se podía ir sobre el techo, pues había dos bancos colocados en la delantera y una barandilla formada por una barra a 50 cm, todo alrededor. Cuando llegabas a “Pesquera” ya se sentía el olor a mar (todo un placer). Sobre la una de la tarde volvía recoger a los “bañistas” dando tres bocinazos. Si te retrasabas: bronca, pero no te abandonaba. 
      Lógicamente, desde el nivel del mar, la vuelta era todo subida…. Al llegar al final de la cuesta de las ”Once puertas”, entre Ampuero y Rasines, he visto, desde la posición privilegiada del techo, como Mateo, uno de sus hijos, la palabra es: “se extirpaba”, por la ventanilla izquierda y reptando sobre el guardabarros del mismo lado con una garrafa de agua en la mano, levantaba la tapa del “capo”, quitaba con un trapo el corcho que cerraba el radiador, dejaba salir la primera bocanada de vapor, y lo rellenaba cuidadosamente. Todo ello sin tener que detener el vehículo. Como para aplaudir: Prodigioso.                        
                                                                                                         Doy Fe

“Cabritero”

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“Talguillo”